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Diatriba Vol.1

La diatriba comienza en la oscura mente, esconde un amparo de dolor, un trágico acontecimiento que le brindó la vida como una oportunidad de ser derrotado, un ángel de fuego le tocó la mano como auxilio sin contrato, miserable dolor clavado como una estaca en el pecho, vinos envenenados y baratos, me maltratan y me alborotan, siempre rebosan la copa de mi pensar y de mi actuar, ofrézcame un trago sin sabor, sin sufrimiento, uno que me quite el dolor, que no me haga sentir los cuchillos en la espalda, y que desvanezcas levemente mi interior, o lo que queda dentro de él, lo que ya fue, lo que ya no será, un grito oculto de palabras sin sentido, una mente opaca y con poca cavidad en el mundo, ocupó el espacio completo para entender que existía, para saber quién era y como iluminar su vida, mi pupila se desvanece, ver el insensato futuro del que naufragó mi cerebro, contaminada y opacada, la luz de sol no brilló como ese cadáver en un mar desierto, despierto y atento intento exponer el dolor que siento cada día de mi estúpida vida, cuando tuve contacto con el cielo se oscureció, solo encontré un puente sin rumbo y sin destino, pasó la última cosa en la que la pupila no entendía que veía y para que sentía, quiero ver la salida, la que aún no existe o la que en llamas me reciba. Es momento de que la justicia llegue, la máscara de fuerza que me puse desaparece, quedé totalmente vulnerable, ahora sabrá el mundo el poder de mi debilidad, que no queda de otra que perder, que no queda de otra que soltar el último aliento, intente ser un gran peje, la corriente me llevo, arraso conmigo, sin compasión ni un poco de amor me sostuvo, hizo un estallido en mí, el agua de mis venas se impulsó por la perdición, que Poseidón me ayude, el auxilio a los demás fue inevitable, mente defraudada y sin velas encendidas, jamás fue nítido el motivo de una victoria desesperada, resollé, resollé todas las mañanas y todas las noches, en la abacería encontré un hermoso fragmento de sueños destruidos, la sociedad me abalo, sin echar de menos el olor de mi fracaso, fui la acémila, en la fantasía y en la realidad de este residuo, todas mis mañanas brillantes eran caligenas, me mantuve cogitabundo, hace falta un paso para caer en el hoyo, en el hoyo que me sostuvo una pequeña aguja en un pajas de ideas, problemas y sacrificios, que salga a la luz de la luna ese mísero amparo, existir fue un completo detrimento, atar los nudos de mis manos no se compara a como toqué el sol con cerebro, quemado y hostigado se despide el maldito, y sí, descansara extinto en el mar de los gritos. 

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