Diatriba Vol.2
En este mundo de
crueldad, las estrellas de fuego iluminando mi infierno, los mudos me decían el
más explícito caos, los ciegos miraban la más rotunda verdad y miseria, los
sordos escuchaban mi lamento y mis más profundos llamados, consecutivos
infaustos que me aconsejan en la vida, no soy alguien intangible, la vida como
un juego, mi rey ha quedado siempre en jaque mate y así será porque no tengo
las fichas suficientes para ganar ni para avanzar siquiera un cuadro antes que
lo maten, su equipo esta rendido de luchar por él, se alejaron de el sin dejar
mancha, aunque a veces tengo un joker bajo la manga, uno inculto que al final
solo sirve para separarlos de la baraja, me instiga que insista ganar, la
apuesta sobre la mesa, monedas grabadas con una máscara de hueso, tan solo son
costeras de sangre, no valdrá la pena hacer caso allí estultamente, me
defraudara una y otra vez, el mejor truco de magia, el sarpullido de venganza
en este y otros mundos, galaxias que ya quedaron en perdida, solo por haber
pensado en ellas, perdón no cumplir tus expectativas, es que no nací para
complacerte, pero tampoco he cumplido las mías, correré otra vez, a ver si
logro recuperar el diamante que he perdido en el inmenso océano destructor, no
es para nada fausto dar una vuelta y ver mies huellas que están bajo tierra,
hasta el viento capaz de ocultar lo que no importa, lo que paso y ya no está,
lo que fue y jamás se encontrará, lo que percibió el mundo y lo dejo ir como
una masa contaminante directo al espacio en llamas, vencerá el perdido, vencerá
en el cielo de barro y cemento, macizos corazones quebrados, quedaran pequeñas
estacas en mis pies de caminar sin ningún destino, la fuerza que antes llevaba
en mí se opaca, extraordinario color el que todos le diferencian a mi vida, sin
siquiera existencia vive presente, la vida me ha puesto en un estante como una garambaina,
aún tengo gazuza de victoria, de tierra fuerte para cultivar mi vida, me
himeneo con las rocas, me hunden y quedare hundido en el lago de cantares
maléficos, que decepción mi hecho y mis sustentos, el salario fraternal esta
constante, una humillación impresionante, que no quepa duda del imperio que se
hizo la vida, en ruina y ruina, el suelo ya no me sostiene, y el aire ya no me
deja respirar, agárrenme árboles, conviértanme en una hoja, los sobrinos
catastróficos están en busca de lo que quiera ver y lo que quería encontrar,
capciosos, tengo canguelo de lo que pase, los tres son los mismos que revele al
principio de mi final ardiente.
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